El Poder de los Mantras

September 1, 2014    BY Pandit Rajmani Tigunait

Los sabios nos dicen que las cualidades inherentes a nuestro ser son la verdad, la consciencia y la dicha y que la causa de nuestro sufrimiento es que nos alejamos de nuestra naturaleza esencial.

También nos dicen que aunque la mente busca incansablemente cómo terminar su sufrimiento, generalmente limita su búsqueda al mundo externo, y por lo tanto sólo encuentra una mayor miseria. Y aunque tengamos suficiente sensatez como para buscar en nuestro interior, al principio sólo encontramos pensamientos dispersos e incontrolables, sentimientos y fantasías. Los sabios coinciden en que la meditación es el camino que conduce a la realidad absoluta, pero que una mente dispersa seguramente causará retrasos en dicho camino. Nos dicen que los mantras son el vehículo con el que la mente puede enfocarse hacia el interior y así llegar al eterno silencio que es la fuente de la dicha.

El Poder de los Mantras

Un mantra es una palabra revelada, un sonido divino que fue recibido o experimentado por un adepto en un estado de samadhi (absorción espiritual) profundo. Es una forma concentrada de energía espiritual, el sonido del Ser Divino. También se puede considerar una plegaria compacta. Las escrituras yóguicas muchas veces comparan al mantra con un barco o un puente que ayudará al aspirante a cruzar el fango de la ilusión creado por el mundo externo y llegar al centro interior de la consciencia. Los místicos y yoguis dicen que el mantra es un amigo eterno que acompañará al meditador aún después de su muerte, iluminando el camino en un reino donde no pueden llegar la luz del sol ni de la luna. De acuerdo con las escrituras más esotéricas de la tradición literaria del yoga, los mantras son la esencia de guru shakti, el poder del maestro espiritual. En otras palabras, el mantra es el gurú mismo. El mantra, Dios, gurú y nuestro más alto ser interno son idénticos.

Spanda, la rama de la metafísica considerada como la ciencia de la vibración eterna, sostiene que toda creación evoluciona a partir de la Palabra. Aquí, Palabra no se refiere al habla emitida por una voz humana, o al sonido audible emitido por dos objetos que chocan. La Palabra es anahata nada, el sonido perfecto, que vibra eternamente en el mundo de la consciencia pura. Es la Palabra que existía antes del principio de la creación.

El poder de los mantras no está limitado por el tiempo, espacio o causalidad, ya que los mantras son una realidad que existe por sí misma, que brilla por sí misma y que puede ser escuchada por aquellos que tengan oídos para escuchar. Pero los mantras trascienden al sonido, ya que, como dicen las escrituras, los mantras son percibidos con los ojos del alma, más que escuchados con los oídos. Aquel que es bendecido con la visión de un mantra es un rishi (vidente).

Para tener esa visión, uno necesita purificar el corazón y tener una mente perfectamente centrada. Éstos son dos requisitos indispensables que preparan al aspirante para la brillantez de la luz trascendental en la cual el sentido de la dualidad se desvanece. En la gloria de esta revelación el vidente y aquello que es visto se convierten en uno. En ese momento, aquello que estaba oculto se manifiesta en la forma de mantra y se propaga a la cámara interna del corazón del vidente. A partir de ese momento, el mantra brilla, y las personas que buscan la verdad son naturalmente atraídas hacia aquellos que lo personifican. Así es como la ciencia del mantra llega a nosotros hoy en día. Los videntes que recibieron la Palabra fueron bendecidos con su poder, y este poder se manifestó espontáneamente en sus acciones y en sus palabras. Así, los videntes atrajeron hacía sí aspirantes, lo cuales a su vez se prepararon y recibieron la Palabra. Miles de años más tarde esta revelación aún ilumina el camino de aquellos que buscan la verdad con sinceridad.

Revelación

Nuestro lenguaje común no tiene la capacidad para transmitir el conocimiento y la dicha infinitos que nacen desde nuestro interior. Los lenguajes comunes de nuestro mundo son como la niebla de la mañana, los rayos del mantra son la luz en la que esta niebla se evapora, iluminando el horizonte de nuestro mundo interior. El vidente, inmerso en esta luz, se comunica con un lenguaje que los yoguis llaman sandhyabhasa, el lenguaje del crepúsculo. Este es el lenguaje original y universal que existía antes de la confusión de las lenguas descrita en el Antiguo Testamento en la historia de la Torre de Babel.

Los lenguajes comunes de nuestro mundo son como la niebla de la mañana, los rayos del mantra son la luz en la que esta niebla se evapora, iluminando el horizonte de nuestro mundo interior.

Los sabios no participaron en la construcción de la Torre de Babel, y su comunicación con la Divinidad no se vio interrumpida. Sin embargo, nosotros hemos construido nuestra propia torre de ego, apego, deseo, enojo, odio, celos y codicia; y hemos perdido contacto con el idioma universal. Y esto limitó seriamente la capacidad de los sabios de compartirnos su conocimiento. Sin embargo, sí se pudieron comunicar con un selecto grupo de seguidores. Ya sea en una montaña alta o en otro lugar apartado, se comunicaron en un lenguaje místico que no era totalmente mundano ni completamente espiritual. Pero, con el objeto de hacerse entender, tuvieron que diluir el contenido de su mensaje, bloqueando así la fuerza completa de la revelación. Aun así, era difícil para la mayoría de la gente entender el mensaje. Aquellos que lo escuchaban entendían sólo partes, y al tratar de compartir su experiencia, era inevitable que se dieran algunos malentendidos. Los discípulos frecuentemente preguntaban, “Maestro, ¿por qué hablas en parábolas?”

Esa es la paradoja de la iniciación: a pesar del anhelo del maestro de compartir su conocimiento, la incapacidad del discípulo para recibirlo limita la intensidad de la transmisión. Aquellos que no se han preparado adecuadamente, no pueden recibir el conocimiento directo de la verdad última. Esa es la razón por la cual al final Moisés impuso sus manos sólo en Josué; Krishna impuso las suyas sólo en Uddhava; y Cristo le dio las llaves de la Palabra sólo a Pedro. Y es por eso que, aunque la sabiduría de los mantras tiene su origen en la verdad suprema, esta verdad llega sólo hasta cierto grado a los aspirantes. Los mantras se visten en ropajes de diferentes idiomas y los practicantes los identifican como un mantra en sánscrito, un mantra tibetano o un mantra budista. Estas formas de identificación son verdaderas sólo parcialmente. El poder transformador de los mantras, aún en su forma verbal, está más allá de la percepción ordinaria.

El poder transformador de los mantras está más allá de la percepción ordinaria.

Los Mantras y su Significado

Como la verdad eterna, la Palabra es indivisible e indestructible, pero hay un número infinito de revelaciones mántricas de esta verdad. En la tradición del yoga, por ejemplo, hay mantras de meditación que promueven el desarrollo espiritual y mantras para obtener siddhis (poderes sobrenaturales).

Los mantras de meditación, que se encuentran principalmente en los Upanishads, son usados como herramientas de contemplación, ya que por lo general, cuando los aspirantes conocen el significado del mantra que están practicando, desarrollan una conexión con él durante el curso de la meditación. Los significados de los mantras son tan concentrados y compactos que es posible que los aspirantes necesiten reflexionar sobre ellos repetidamente durante un largo periodo de tiempo. Al hacerlo, el significado se manifiesta en una ola continua, iluminando las cámaras interiores de la mente y el corazón, y por lo tanto, transformando al meditador.

Por otro lado, la mayoría de los mantras más secretos, misteriosos y potentes (llamados mahavidyas) están formados por una o más sílabas que no forman una palabra. Su poder transformador está en el sonido mismo del mantra. De acuerdo con los mantravedins (los conocedores de la ciencia de los mantras), si un mantra es recibido en una iniciación auténtica, continuará irradiando fervor espiritual en el corazón del practicante, ayudando a que poco a poco se desarrollen las condiciones psicológicas y la determinación que el aspirante necesita para seguir en el camino espiritual.

Cualquiera que sea la forma que tomen, el propósito de todos los mantras de meditación es permitir que los aspirantes vayan más allá de los confines de la mente y tengan una experiencia directa de su propia naturaleza esencial. Sin embargo, a final de cuentas, no es el significado del mantra, sino sus vibraciones sutiles, lo que guían (o llevan) al meditador al centro de silencio dentro de sí mismo. Este proceso no puede entenderse intelectualmente. Debe experimentarse personalmente.

No es el significado del mantra, sino sus vibraciones sutiles, lo que guían al meditador al centro de silencio dentro de sí mismo.

El Mantra Universal

El sonido interno más fácil de reconocer es el sonido de la respiración. Si te sientas en un lugar tranquilo y pones atención al fluir de la respiración, fácilmente podrás escuchar el sonido so mientras inhalas y el sonido ham mientras exhalas. El sonido so-ham resuena sin esfuerzo mientras inhalamos y exhalamos. Pero el sonido es más sutil que la respiración. Es un mantra universal. Todos nacemos con él. Nuestra vida depende de él. Nuestra respiración sigue el ritmo de vida que está contenido en él y poner atención a ese sonido al inhalar y exhalar es poner atención al ritmo de la vida misma. Estas no son afirmaciones simbólicas. Son hechos que puedes verificar por tu propia experiencia. El estrés, el temor y la ansiedad se desvanecen en el instante en que a la mente se le permite descansar en el mantra so-ham.

Este mantra proviene de los Upanishads, libros sagrados ancestrales escritos en sánscrito, pero so-ham no es una palabra en sánscrito en sí misma. Es un compuesto de las palabras en sánscrito sa (eso) y aham (yo soy). Así, la traducción literal es “eso yo soy”. Trasladado a nuestra sintaxis se convierte en “Yo soy Eso”.

Te acercas a un significado de so-ham más profundo cuando entiendes que el sánscrito sigue los patrones del ritmo de la fuerza de la vida. El sánscrito fue desarrollado y perfeccionado por videntes que tenían la habilidad de escuchar esos ritmos sutiles. Si inhalas sin exhalar, escucharás sah, pero si empiezas a exhalar sin pausas al final de la inhalación, escucharás que sah automáticamente se convierte en so al fusionarse con el ah de aham. Los sabios crearon las reglas gramaticales del sánscrito en base a la forma natural en que esos sonidos se fusionan.

La vida continúa mientras so y ham sigan fluyendo en un círculo. “Eso” (el Ser Cósmico) y “Yo” (el ser individual) continuarán unidos hasta que su vínculo se rompa por la pausa a la que llamamos muerte.

Aprendiendo a Meditar con un Mantra

Para aproximarte a la meditación sistemáticamente, empieza por aquietar y balancear el cuerpo físico, cultivando una postura sentada cómoda y estable y aprendiendo a serenar la respiración. Ese es el propósito de la práctica de las posturas físicas y ejercicios de respiración de hatha yoga. El próximo paso es retraer la mente de los estímulos externos y empezar a practicar la conciencia de la respiración. En el principio, observa cómo la respiración fluye de la punta de la nariz al centro del corazón y de regreso. Primero te darás cuenta de que esta simple práctica crea una sensación de tranquilidad porque es un gran contraste con el hábito común de dejar que la mente deambule a su propia voluntad. Pero tan pronto como la basura mental que está en primer plano empieza a esfumarse, salen a la superficie hábitos más sutiles, y la conciencia de la respiración ya no nos brinda un sentimiento de paz tan profundo.

{La Palabra Universal}

La ciencia de los mantras no es una idea del Oriente. Es una verdad universal que ha sido revelada a todos aquellos que tienen la capacidad de recibirla, independientemente del tiempo y el espacio. Aunque solamente en el Oriente se desarrolló una doctrina completa de la Palabra, este concepto se encuentra en todas las grandes tradiciones espirituales del mundo, incluyendo al budismo, sufismo, islam, judaísmo y cristianismo; así como en las prácticas espirituales de muchas sociedades tribales.

 

Por ejemplo, los Karadjeri de Australia creían que los objetos únicamente se manifestaban después de que dos humanos pronunciaban sus nombres. De acuerdo a la Cábala, la tradición medieval del misticismo judío, Dios mismo es trascendente, pero de él se desprenden una serie de 10 emanaciones de luz (Sefirot), que son sus “aspectos nobles y manifiestos”. Los nombres divinos y las letras, las 22 consonantes del alfabeto hebreo, emergieron paralelamente a estas 10 emanaciones.

 

Los textos de la antigua Sumeria también hablan del poder creador de la Palabra Divina, declarando que el universo empieza a evolucionar tan pronto como el pensamiento surge en la mente del Ser Divino. Los objetos cobran vida al momento en que la Divinidad pronuncia su nombre. Esto es similar al relato de la creación en el Antiguo Testamento, en el cual Dios crea el mundo manifiesto en el momento en el que dice “Hágase la Luz” y se hizo la luz. En el Nuevo Testamento, el evangelio de San Juan profundiza en este concepto con la famosa proclamación “En el principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios”.

Es en este punto en el que se introduce la meditación con el mantra so-ham. Y ya que este sonido tiene la habilidad intrínseca de traer la mente hacia el interior, induce un estado de tranquilidad más profundo que cuando sólo practicas la conciencia de la respiración. Aun así, después de un periodo de meses o años, cuando la mente está aún más calmada y tienes acceso a un nivel más profundo de tu ser, se hacen visibles patrones de hábitos aún más profundos y sutiles. Es en este punto en el que la iniciación entra en el panorama. También es en este momento en el que la ciencia de los mantras se vuelve esotérica. Hay un efecto notable cuando usas el mantra so-ham como objeto de tu meditación. Verás un resultado, ya sea que entiendas la ciencia de los mantras y tengas fe en ella o no. Pero para el siguiente nivel de meditación en el mantra, que es el nivel que tomas durante la iniciación, debes tener cierto nivel de entendimiento de la ciencia de los mantras y fe en su validez.

¿Por qué? Porque, a través de la iniciación a un mantra, estás trabajando sistemáticamente para traer a la conciencia niveles más profundos de tu experiencia interna. Este proceso no sólo refina y purifica las impresiones que ya existen en la mente, sino que también cultiva y profundiza la experiencia del mantra y crea un ritmo positivo en la mente consciente e inconsciente. Pero al principio, antes de tener consciencia de los niveles profundos en tu interior, es casi imposible detectar y apreciar los cambios tan sutiles que están sucediendo. Los estudiantes que no entienden la ciencia de los mantras muchas veces se desaniman y sienten que su mantra no es el “correcto”. En ese punto puede que busquen otras prácticas o simplemente abandonen completamente el camino de la meditación. De cualquier manera, el resultado de este desaliento es el escepticismo, que es uno de los principales obstáculos para el desarrollo de la vida espiritual.

Por esa razón, antes de buscar la iniciación en un mantra, es importante considerar cuidadosamente las siguientes preguntas: ¿Qué es lo que me está motivando a buscar una guía más profunda? ¿Cómo sé que estoy listo para ser iniciado? ¿Cómo puedo estar seguro de que la persona que me está iniciando es parte de un linaje espiritual auténtico y tiene experiencia directa en la ciencia de los mantras? ¿Cómo sé que esta persona no es sólo alguien que ha leído muchos libros y un orador persuasivo? ¿Es necesario que me inicie para mi mayor crecimiento y desarrollo? ¿Qué compromisos de mi parte están implicados al aceptar esta iniciación y qué puedo esperar del maestro?

El Significado de la Iniciación

Las escrituras nos dicen que los aspirantes deben evitar los dos extremos de fe ciega y escepticismo. Se requiere de pureza de corazón y agudeza de intelecto para entender los verdaderos motivos al buscar la iniciación. ¿Estás buscando iniciación en un mantra sólo porque leíste un artículo edificante o escuchaste una conferencia fascinante? Escucha el llamado de tu alma que anhela la libertad. Esto te ayudará a decidir si es el momento indicado para buscar ser iniciado.

No busques ser iniciado sólo porque has tratado otras opciones y de igual manera también podrías intentar ésta. El momento indicado es cuando tu anhelo es tan intenso que esperar más es doloroso. Este anhelo intenso es el fruto de tu buen karma, y junto con éste empieza el proceso natural de desarrollo. El poder de tu anhelo llama al maestro hacia ti, y cuando eso suceda, experimentarás la promesa de las escrituras, “Busquen y encontrarán; llamen, y se les abrirá”.

Con respecto a las cualidades del maestro que impartirá la iniciación: se ha dicho que no es posible que un buen estudiante termine teniendo un mal maestro. Para determinar si has encontrado la tradición correcta, el camino correcto, y al maestro correcto, pregúntate si tu atracción hacia ellos es libre de esfuerzo y espontánea. Observa cuidadosamente qué es lo que se está reflejando en tu mente, y presta atención a lo que escucha tu corazón. Debido a que los mantras son uno con la verdad universal, no pueden ser declarados como propiedad de una creencia, nacionalidad, denominación o linaje en particular. Si la tradición del mantra tiene un sentido de culto o secta, esa es una señal inequívoca de que no está conectado con la fuente que trasciende a todas las creencias, religiones y credos superficiales. Por lo tanto no puede servir como canal para transmitir la verdad universal e incondicional. Si ese es el caso, no te involucres.

Debido a que los mantras son uno con la verdad universal, no pueden ser declarados como propiedad de una creencia, nacionalidad, denominación o linaje en particular.

Otro obstáculo es la dependencia. La mente se ha formado el hábito de volverse dependiente de los demás, escondiendo sus debilidades y culpando a otros por sus errores. Muchos estudiantes, después de leer libros inspiradores sobre la iniciación con mantras, yoga y la relación maestro-estudiante, empiezan a construir castillos en el aire. Piensan que una vez que tengan un mantra o que sean iniciados por un maestro poderoso, ya no tendrán más problemas. Las escrituras desalientan esa forma de pensar, pero desafortunadamente, muchos maestros no lo hacen. Al contrario, alientan a sus estudiantes a que tengan grandes expectativas y se vuelvan dependientes de ellos. Evita involucrarte en una situación como esa. Las expectativas son una fuente de miseria, y la dependencia es esclavitud.

La literatura de la ciencia y práctica de los mantras (Mantra shastra) es clara acerca de las reglas y leyes de la iniciación. Describe a quién iniciar, cuándo y cómo. Deja claro que es responsabilidad del maestro adquirir un profundo entendimiento de estos puntos antes de empezar a dar orientación a un estudiante. Aún más importante, estas escrituras insisten en que los maestros sean formados por una autoridad en la materia que pueda bendecirlos, guiarlos desde su interior y enderezarlos si es que empiezan a desorientar a otros.

Una Nota Personal

En el curso de mi propia búsqueda, cuando me aproximé a mis maestros, aunque todos me guiaron amorosamente, me ayudaron a expandir mi visión y me revelaron justo lo suficiente para vencer cualquier escepticismo que todavía existía en mí, ninguno hizo promesas verbales. Todos enfatizaron la importancia de no buscar o aceptar conocimiento ciegamente. Todos fueron totalmente desinteresados y me brindaron todo tipo de posesión material que tenían. Me orientaron y me inspiraron a estudiar y a aprender.

Pero en cuanto a la iniciación, me parecieron tacaños. Eventualmente me instruyeron en la práctica de mantras, pero nunca exactamente en el mantra que yo quería aprender. Me amaban profundamente, pero en el terreno de la espiritualidad, no les interesaba lo que yo quería. En lugar de eso, me dieron lo que yo necesitaba. Muchos de ellos plantaron una semilla que era tanto sutil como gloriosa, pero lo hicieron de una manera tan misteriosa que me di cuenta mucho después, cuando la semilla germinó y empezó a florecer. Para entonces yo ya estaba tan lejos en el tiempo y en el espacio que no pude expresar mi gratitud. Me di cuenta con asombro que esos grandes maestros fueron como la mano de Dios, guiándome sistemáticamente hasta el maestro que finalmente me iniciaría.

Tal es el misterio de los mantras. Anhelo, confusión, escepticismo y luchas ocasionales con obstáculos; todos son parte de ese misterio. Mientras más sabemos, más queremos saber, ya que mientre más sabemos, sentimos que sabemos muy poco. Afortunados aquellos que tienen el deseo ardiente de saber y los recursos para experimentar la Palabra. Tal como los videntes de la Palabra Divina, ojalá que oigamos, recibamos y conservemos la Palabra y seamos purificados por ella. Que la divina luz un día descienda en nuestras vidas y proclame el nombre de la Verdad Absoluta.

Anhelo, confusión, escepticismo y luchas ocasionales con obstáculos; todo esto es parte del misterio de los mantras.

Pandit Rajmani Tigunait
Spiritual head of the Himalayan Institute, Pandit Tigunait is the successor of Swami Rama of the Himalayas. Lecturing and teaching worldwide for more than a quarter of a century, he is the author of fourteen books, including his recently-released The Secret of the Yoga Sutra, and his autobiography Touched by Fire: The Ongoing Journey of a Spiritual Seeker. Pandit Tigunait holds two doctorates: one in Sanskrit from the University of Allahabad in India, and another in Oriental Studies from the... Read more>>

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