8 consejos para una clase de yoga temática

Antes de convertirme en profesora de yoga, fui escritora y profesora adjunta. Tener la oportunidad de usar mis habilidades como educadora y narradora de manera creativa es una de las razones por las que me encanta desarrollar temas en mis clases de yoga. Cada clase que dicto tiene un tema, que va desde lo simple a lo complejo, sea cual sea el estilo de asana que estemos practicando.

Me parece importante darle un tema a mi clase por dos razones: primero, en el campo de la educación se nos enseña a prestar atención a la pedagogía, la ciencia del aprendizaje. El neurocientífico John Medina, autor de “Las reglas del cerebro”, explica que el cerebro humano está diseñado para aprender mejor cuando se le presenta un sentido que cuando se le ofrecen detalles. Un tema es un hilo de sentido que teje las diversas partes de una clase de yoga (o sea, intención, pranayama, asana, meditación, descanso) para conformar una experiencia completa. Cuando presento el significado central de la clase, soy capaz de usar principios pedagógicos que mejoran la retención y la aplicación de conceptos clave. Es que explicar el propósito de la clase ofrece a los alumnos un “centro de sentido” al que pueden regresar en todo momento. Además, los ayuda a estar más presentes durante toda la clase. Invirtiendo algo de tiempo y energía en organizar conscientemente mis clases en torno a un tema, siento que soy capaz de crear experiencias de aprendizaje memorables. La otra razón es que, además de poder utilizar aquí mi experiencia en educación, también me gusta usar mi creatividad e intuición. Crear una clase temática siempre me hace sonreír, luego esa alegría se transmite a mis alumnos cuando les enseño.

Explicar el propósito de la clase ofrece a los alumnos un "centro de sentido" al que pueden regresar en todo momento. Además, los ayuda a estar más presentes durante toda la clase.

Por supuesto, algunos estudiantes y profesores prefieren clases sin una temática evidente, en las que las indicaciones se reducen a sus elementos más básicos y la respiración es el único mantra. Dar un tema a una clase solo es una opción. Es tan valioso usar temas para organizar una clase como cualquier otro enfoque. Por esa razón, reflexiona primero sobre tus fortalezas e intenciones como maestro y luego prueba dictar la clase con y sin un enfoque específico. Si decides incorporar temas en tus clases, aquí tengo algunos consejos para ayudarte a comenzar. 

1. Comienza desde lo básico y enfócate en el sentimiento.

Maureen Miller, propietaria y directora de Yoga NH, incluye la aplicación de temas en sus programas de capacitación docente. “Los maestros que recién comienzan pueden sentirse agobiados al pensar en hacer una clase temática”, dice. “Los aliento a que lo hagan simple”. Miller dice que sus alumnos comienzan buscando una lectura para el inicio o el final de la clase y dejan que ese texto los lleve hacia un tema. Luego piensan en posturas e indicaciones acordes a su objetivo. “Cuando enseño a hacer una clase temática”, dice Miller, “les recuerdo a mis alumnos esta cita de Maya Angelou: 'Aprendí que la gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo los hiciste sentir.' Les digo que mantengan el tema tan simple como para que los alumnos lo experimenten de un modo que los haga sentir bien al final de la clase”.

2. Inducir o deducir

Piensa si prefieres un enfoque inductivo o deductivo para la planificación del tema. Un proceso deductivo comienza con lo general y luego va hacia lo específico. En este método, decide cuál será el tema general en el que te enfocarás (por ejemplo: gratitud, simplicidad, el tercer chakra) y luego desarrolla la sesión en torno a ese tema. 

Por otro lado, si bien el trabajo de estudiosos como Medina señalan que es mejor presentar un sentido antes que los detalles, quizás tú prefieras un enfoque más inductivo para tu clase. En este caso, comenzarás por los detalles y luego le darás un significado. Comienza por planificar la sesión. Cuando esté completa, fíjate si aparece un tema general en base a las posturas que has elegido.

Verás que los dos tipos de proceso —deductivo e inductivo— darán como resultado una conexión clara entre los detalles de la clase y su significado más amplio.

3. Encuentra palabras hermosas

Nuestras escrituras (por ejemplo, el Yoga Sutra y el Bhagavad Gita) son las fuentes más obvias de inspiración para hacer una clase temática. He dictado clases sobre el tema del dharma (el propósito individual), los yamas (reglas de conducta restrictivas) y niyamas (reglas de conducta a observar), por ejemplo. Estas escrituras son un buen comienzo para planificar una clase temática. Sin embargo, hay infinitas fuentes de inspiración a nuestro alrededor, muchas de las cuales vienen en formas más modernas que aprovechan el poder de la tecnología y las redes sociales. La poesía es una de mis favoritas. Encuentro poemas a través de Pinterest, Imágenes de Google y Poetry Foundation. También utilizo el mazo de cartas Angel de Doreen Virtue para elegir una palabra o imagen guía para mis clases. De hecho, hay una variedad de mazos de cartas disponibles para ayudarte a seleccionar temas de clase. Finalmente, me encanta investigar el origen de las palabras a través de The Online Etymology Dictionary, uno de mis sitios web favoritos. La historia de una palabra (observa que el sánscrito es a menudo parte del origen de una palabra) puede brindarte un tema interesante para tu próxima clase.

4. Incluye la naturaleza

El clima y las estaciones también encienden mi creatividad. Por ejemplo, dicté una clase sobre la palabra “reposo” para honrar el último mes del invierno antes de que comenzara la primavera. La lluvia, la nieve, las hojas que caen, el frío y el calor nos enseñan lecciones poderosas sobre cómo honrar lo inevitable del cambio y el ciclo de la vida. ¿Quieres un gran tema de clase? Solo mira por la ventana y utiliza lo que ves.

La luna es también una fuente constante de inspiración en mis clases. Frecuentemente hago una clase temática sobre la luna nueva y la luna llena. Durante la luna nueva me concentro en el crecimiento o en establecer intenciones. Con la luna llena desarrollo una clase para ayudar a mis estudiantes a rendirse o liberar lo que ya no les sirve.

5. Considera el cuerpo, la mente y el espíritu

Los temas pueden centrarse en el cuerpo, la mente, el espíritu o una combinación de los tres. Por ejemplo, a principios de 2017 declaré que era “el mes del piso pélvico” para mis alumnos y mis clases se centraron en esa área del cuerpo. Piensa en planificar el tema de la clase con opciones como las caderas, los hombros o incluso las palmas de las manos. Para hacer una clase temática sobre la mente, puedes invitar a los estudiantes a observar sus pensamientos a lo largo de la práctica, sin emitir juicio sobre ellos. Por último, las clases temáticas sobre los chakras (uno o todos) son muy populares entre mis alumnos.

Quizás quieras integrar también a los tres en un solo tema. Por ejemplo, recientemente dicté una clase centrada en la agilidad o la capacidad de moverse con facilidad. Para mí, la agilidad es el punto de equilibrio perfecto entre fuerza y ​​flexibilidad. Esta clase la comenzamos desarrollando agilidad en nuestra respiración. Luego nos movimos a través de posturas diseñadas intencionalmente para aumentar la agilidad en las caderas y lumbares. Hacia el final de la clase, los estudiantes hicieron una meditación de tres minutos para desarrollar la agilidad de la mente. Después de eso, descansaron en una postura restaurativa y en savasana para llevar agilidad al espíritu.

6. Aprovecha tu cerebro derecho

Muchas veces los estudiantes se acercan al final de la clase y me cuentan que el tema fue exactamente lo que necesitaban escuchar. Les respondo que el tema vino del universo, así que es solo otro ejemplo del universo hablándoles. Para mí, darle un tema a una clase es un enfoque intuitivo y muy de “cerebro derecho” que proviene de una fuente superior. No tengo una lista de temas listos para usar. Por el contrario, cuando me siento a preparar una clase creo un espacio para permitir que aparezca el tema. Uno de mis maestros más queridos me enseñó que como maestros de yoga somos recipientes de estas enseñanzas, por lo tanto, en esta instancia hago un llamado al universo para que me use como recipiente para depositar lo que más necesiten mis estudiantes en ese momento. Con mi cerebro intuitivo tomando la iniciativa, a menudo recibo un tema y una secuencia de clase muy claros que requieren nada más que anotar los detalles, como si simplemente estuviera tomando notas según lo dictara mi intuición.

Si sientes que tu intuición está bloqueada, intenta usar un mapa mental para desarrollar tu clase. Para crearlo, escribe una palabra en el centro de una hoja de papel y traza un círculo a su alrededor. Luego dibuja líneas hacia fuera de ese círculo y agrega nuevas palabras, frases o imágenes. Dibujar un mapa mental es una buena manera de hacer que tu creatividad fluya cuando la sientes estancada.

7. Haz un ofrecimiento, no una obligación

Siempre me tomo unos minutos para explicar a mis alumnos que el tema que he creado es simplemente una ofrenda. Son ellos quienes están a cargo de su práctica. Al comienzo de una clase, cuando llevo a los estudiantes a través del trabajo de respiración y a concentrarse, les recuerdo el tema. Luego los invito a establecer una intención personal para su práctica. “Toma lo que te sirva y deja el resto” es un gran consejo para compartir con los alumnos acerca de los aspectos físicos y espirituales de la práctica. Algunos estudiantes pueden involucrarse profundamente con el tema en todos los niveles: cuerpo, mente y espíritu. Otros estudiantes quizá solo quieran moverse sobre la colchoneta, dejando que tus indicaciones se conviertan en el telón de fondo de su práctica. Como maestros, hacemos nuestras ofrendas y creamos un espacio en el cual los alumnos pueden emponderarse en su propia práctica. 

Siempre me tomo unos minutos para explicar a mis alumnos que el tema que he creado es simplemente una ofrenda.

8. Vuelve a ser un alumno

Frecuentemente Miller aconseja a sus alumnos que utilicen el sitio web de Yoga International —u otros sitios similares de clases en línea— para encontrar inspiración. “Se puede aprender mucho viendo a otros maestros enseñar”, dice ella. Si estás buscando traer nuevas energías a tu clase, prueba tomar una clase con un nuevo maestro, ya sea en línea o en persona. Sal de tu zona y busca otros maestros que sean conocidos por hacer de sus clases temáticas un arte. Volviendo al lugar de alumno y regresando a la visión de un principiante, podrás apreciar desde la perspectiva de un estudiante cómo es hacer una clase con un buen tema en acción.

El yoga ha aparecido en mi vida de muchas maneras bellas e inesperadas que van más allá del aprendizaje de una serie de posturas físicas practicadas en mi colchoneta. Me ha ayudado a entender el hilo narrativo (o el tema) de mi vida y soy capaz de compartir esas lecciones con mis alumnos. Si bien aliento a todos los maestros a que prueben preparar sus clases con temas, también les recuerdo confiar en sus instintos y enseñar desde su verdad. Como Miller nos dice: “Los maestros no necesitan tener un tema mientras tengan una intención. Puede ser hacer espacio, enfocarse en el momento o reunirse con sus alumnos donde ellos están. Eso es lo más importante”.  

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Karen Costa

Karen Costa

Karen Costa is a writer and higher educator living in Massachusetts. She earned her yoga teacher training certificate from Frog Pond Yoga in 2016.  

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