Abramos los chakras: nuevos mitos y viejas verdades

El tema de los chakras se ha popularizado en la filosofía New Age, la medicina alternativa y el yoga, así como la kundalini, el poder de la serpiente que los energiza. Pero hay una brecha creciente en cómo se perciben los chakras y cómo son considerados en la literatura yóguica tradicional. Hoy en día, los chakras se emplean principalmente para curar el cuerpo, función que resulta muy distinta al proceso yóguico de la autorrealización, el cual se preocupa en ir más allá del cuerpo y la mente. Abrir los chakras requiere de un cambio radical en la conciencia, que usualmente ocurre solo después de años de meditación. No es un simple asunto de apertura emocional o de limpieza física.

En la actualidad, los chakras, como el yoga, son definidos en términos físicos, los cuales ocultan su verdadera función y propósito.

Lo que ha pasado con los chakras se puede comparar con el yoga. El yoga significa meditación, definida como “la negación del proceso de pensamiento dualista de la mente” (Yoga Sutra 1.2). Sin embargo, ahora el yoga se entiende solamente como la práctica de las asanas (posturas yóguicas), que son apenas una ayuda para alcanzar las metas de esta disciplina. Chakra (no “shakra” como muchas personas lo pronuncian) se traduce como “rueda” o “aquello que gira”. En la literatura del yoga, se refiere a los siete centros vitales del cuerpo astral o sutil, el cuerpo de energía pura y vital subyacente al físico. Su apertura permite revelar estados más altos que llevan a la conciencia del Ser Supremo. Aún así, en la actualidad, los chakras, como el yoga, son definidos en términos físicos, que ocultan su verdadera función y propósito.

Ideas erróneas acerca del yoga chakra y la curación

En una buena parte del pensamiento New Age, los desbalances o los bloqueos de los chakras son la raíz de las enfermedades y su tratamiento se da al corregir la función del chakra afectado. Esta falsa idea ha generado un gran grupo de practicantes que aseguran curar los chakras por nosotros. Otros dicen ser capaces de energizar nuestros chakras y, por lo tanto, no solo nos curan de lo que nos enferma, sino que nos dan sabiduría interna y experiencia. De hecho, muchos de estos procedimientos llegan a ser muy costosos y terminan siendo altamente especulativos.

La mayoría de la curación de chakras de estos tiempos enfatiza medidas externas, como el uso de cristales, hierbas, trabajo corporal, terapia del sonido o del color y curación vibracional, usando a menudo máquinas para tratar los chakras. Además, los curadores psíquicos afirman que trabajan en los chakras directamente a través de poderes ocultos o mentales. Trabajar en los chakras con métodos como estos, supuestamente, los abren o despiertan o, inclusive, inducen estados de conciencia más elevados en la persona tratada.

El enfoque yóguico abre los chakras no para propósitos de curar o ganar poderes ocultos, sino como parte del proceso del autoconocimiento. Para esto, el yoga emplea prácticas internas con mantras, pranayama y meditación, que debemos hacer nosotros mismos. Los recursos externos, como la dieta o las hierbas, son solamente ayudas secundarias.

De acuerdo con el sistema del yoga, en el estado humano común, que rara vez trasciende excepto a través de una práctica espiritual ininterrumpida, los chakras se encuentran cerrados, es decir, que no funcionan correctamente. Este estado no crea ninguna enfermedad, sino la ignorancia. En esta ignorancia, el individuo percibe el mundo externo como la única realidad y vive sin percatarse del verdadero ser, que no es ni cuerpo ni mente, es conciencia libre de pensamiento. Los chakras pueden permanecer cerrados y aun así se puede ser mentalmente creativo, gozar de buena salud y ser exitoso en muchas áreas de la vida. El propósito de abrir los chakras no es mejorar alguna capacidad en los dominios ordinarios de la humanidad, sino ir más allá de nuestra búsqueda mortal para alcanzar la esencia inmortal.

El yoga tradicional estima que los chakras influyen en las funciones físicas del individuo solo de manera secundaria.

En la actualidad, los chakras se describen en general como centros de fuerza dentro del cuerpo físico, con el sushumna nadi o canal central, ubicado en la espina dorsal. Los chakras se relacionan con varios centros de la columna vertebral y los procesos fisiológicos que rigen, como la digestión, la respiración o la reproducción. Pese a ello, el yoga tradicional estima que los chakras influyen en las funciones físicas del individuo solo de manera secundaria.

La tendencia actual de confundir los chakras con sus funciones fisiológicas correspondientes en el cuerpo físico se basa en una falta de entendimiento de la naturaleza del cuerpo sutil. El cuerpo sutil es la contraparte del físico y posee una forma similar. Sin embargo, está compuesto de una materia más fina que el espacio del mundo físico y no puede ser percibido a través de los sentidos. Pertenece a otro plano de la existencia a la que solo accedemos en estados de sueño o después de la muerte. Este cuerpo sutil abre las puertas a la fuerza de la vida para entrar al cuerpo físico, sin este, el cuerpo no se podría ni mover. El cuerpo sutil siempre está activo en el cuerpo físico, como la fuente de su vitalidad, aunque su actividad siempre está oculta por el velo de la condición física.

Los chakras no son parte del funcionamiento corriente del cuerpo sutil. En vez de ello, desempeñan un papel significativo solo en estados de despertar espiritual o de elevación de la conciencia. Representan la apertura o la unión del cuerpo sutil con la conciencia más allá. Aunque podemos relacionar los componentes y funciones de los cuerpos físico y sutil, debemos entender que no son lo mismo, y que el cuerpo astral o sutil abierto espiritualmente es algo completamente distinto.

Kundalini

Si los chakras funcionan, necesitan otra fuente de energía mucho mayor que la que provee el cuerpo físico. Este rol lo cumple la kundalini o poder de la serpiente, que yace dormida en el cuerpo sutil. La kundalini no es una fuerza física ni una energía que puede manipularse con poder personal. La kundalini es la energía concentrada de la conciencia o de la atención. Pero no está apartada de la conciencia, sino que es una energía que se manifiesta a través de la conciencia cuando se encuentra libre del pensamiento. Solo puede entrar en acción si la persona puede unificar la conciencia y eliminar las distracciones, porque así es la única forma de moverse a través del pensamiento.

El despertar de la kundalini requiere que el prana o fuerza vital, ingrese en el shushumna o canal central. Esto ocurre cuando el prana es extraído de su fijación por medio del proceso de pensamiento en el mundo externo. La energía vital no puede ser extraída del canal central mientras sea identificada con el cuerpo físico y sus funciones. Por esta razón, estimular la kundalini y abrir los chakras involucra un estado de samadhi, por medio del cual dejamos atrás la conciencia ordinaria. En el comienzo, esto supone un estado de trance en el que nos volvemos inconscientes del cuerpo físico. Después, puede darse en un estado de despertar, sin menoscabar la acción física, pero en esta etapa, el cuerpo físico ya no se experimenta como la identidad personal única.

Una manera más precisa y sencilla de nombrar los chakras es de acuerdo con los elementos que rigen.

Los chakras y los órganos físicos

Debido a que los términos en sánscrito para los chakras son complicados, hay una tendencia a nombrarlos de acuerdo con su localización en el cuerpo físico: el chakra de la coronilla, el chakra de la ceja, el chakra de la garganta, el chakra del corazón, el chakra del ombligo, el chakra del sexo y el chakra de la raíz nerviosa. A pesar de su conveniencia, nombrar los chakras de esta forma nos acostumbra a confundirlos con el cuerpo físico. Una manera más precisa y sencilla de nombrar los chakras es de acuerdo con los elementos que rigen: tierra para la base de la columna, agua para la zona genital-urinaria, fuego para el ombligo, aire para el corazón, éter para la garganta, mente para el tercer ojo y conciencia para el chakra de la coronilla.

Sin embargo, la apertura de los chakras brindan acceso a las funciones cósmicas de estos elementos, no a los papeles ordinarios de nuestra existencia personal. La apertura brinda conocimiento sobre la unidad de los constituyentes objetivos del universo (los elementos), junto con los instrumentos cognitivos (órganos sensoriales) y los instrumentos de acción (órganos de acción), que son llamados los constituyentes subjetivos del universo. Cuando los chakras se encuentran abiertos, experimentamos la naturaleza cósmica de estos elementos dentro de nuestra propia conciencia profunda.

Para hacer funcionar los centros sutiles, los centros físicos deben dejarse en un estado de descanso o equilibrio. Es por esto que las prácticas de yoga desarrollan la quietud del cuerpo, de la respiración, de los sentidos y de la mente (asana, pranayama, pratyahara y dharana). Por ejemplo, abrir correctamente el chakra del agua, es distinto a tener un deseo sexual elevado. Al contrario, requiere que el órgano sexual permanezca en un estado de latencia en el cuerpo físico y que el impulso sexual sea sublimado.

Asimismo, abrir el chakra del aire es muy diferente a estar en un estado elevado, vulnerable o altamente emotivo. Para despertar este cuarto chakra deberemos ir más allá de simples emociones personales y entender la energía cósmica detrás de todas las fluctuaciones emocionales. Esto requiere de una apertura hacia los sentimientos universales de compasión y devoción, así como del contacto con la fuerza vital del universo.

Precisamente, no existe chakra alguno como el centro del sexo, el centro del corazón o cualquier otro que cumpla una función física. Hay un chakra ubicado en un área del cuerpo sutil que corresponde a la región de los órganos sexuales del cuerpo físico y de la cual es su contraparte sutil. Sin embargo, el chakra propiamente abierto no se ocupa de las funciones de los órganos sexuales físicos, sino del elemento cósmico del agua y sus actividades correspondientes. Llamarlo como “centro del sexo” induce a interpretaciones erróneas.

Los signos de los chakras abiertos incluyen un control y un desapego de los elementos físicos y de los órganos. Mientras uno se encuentre atado a los órganos físicos y sus funciones, los órganos sutiles no pueden actuar. El despertar de la conciencia detrás del cuerpo sutil supone la posibilidad de salir del cuerpo burdo y sus funciones como si nos quitáramos un abrigo en un día cálido de verano.

Señales de apertura de los chakras

Para dar una idea de lo que ocurre cuando los chakras se abren, examinemos las señales de las aperturas, uno por uno. Cabe destacar que estas señales son generales y que la experiencia varía, particularmente en cuanto a poderes o fenómenos. La experiencia principal es un sentido profundo de la unidad del universo con la naturaleza propia de nuestra conciencia.

Examinemos las señales de las aperturas de los chakras, uno por uno.

Chakra de la tierra

Cuando el primer chakra se abre, el individuo toma conciencia del elemento cósmico de la tierra y de la unidad subyacente de todos los estados sólidos de la materia, como una cristalización de la energía de la conciencia. Se pueden experimentar las cualidades de estos elementos cósmicos, como la dureza, la rugosidad, la densidad y la textura, así como varias condiciones vibratorias de la misma conciencia. Además, se pueden percibir varias fragancias celestiales o sutiles. Igualmente, se entienden todos los actos de formación en el universo como distintos trabajos de la energía cósmica de la tierra en su capacidad de producir y sostener las formas.

Chakra del agua

Al abrirse el chakra del agua, se toma conciencia del elemento cósmico del agua y de la unidad subyacente de todos los estados líquidos de la materia, como una cristalización de la energía de la conciencia. Se experimentan las cualidades del elemento del agua, como la suavidad, la humedad, el frío y el flujo natural, como varias condiciones vibratorias de la misma conciencia. Se pueden percibir varios gustos sutiles o celestiales como una esencia (rasa) que emanan de todas las experiencias. De igual forma, se entienden todos los actos purificadores en el universo como distintos trabajos de la energía cósmica del agua en su función purificadora.

Chakra del fuego

Cuando se abre el tercer chakra, se toma conciencia del elemento cósmico del fuego y de la unidad subyacente de todos los estados radiantes de la materia, como una cristalización de la energía de la conciencia. Se experimentan las cualidades del elemento del fuego, como la luz, el color, el calor y la iluminación, como varias condiciones vibratorias de la misma conciencia. Se pueden experimentar también visiones sutiles y el aura de las cosas, y se percibe el resplandor o el aura detrás de las cosas. Del mismo modo, se entiende el papel de la energía cósmica del fuego, en su poder de iluminación, detrás de las apariencias del universo.

Chakra del aire

Al abrirse el cuarto chakra, se toma conciencia del elemento cósmico del aire y de la unidad subyacente de todos los estados gaseosos de la materia, como una cristalización de la energía de la conciencia. Se experimentan las cualidades del elemento del aire, como el movimiento, la mutabilidad, la sutileza y la penetración, como varias condiciones vibratorias de la misma conciencia. También se perciben contactos energéticos sutiles, y se pueden sentir las vibraciones de la energía de la fuerza vital cósmica. Asimismo, se comprende la función energizante de la energía cósmica del aire tras todos los contactos en el universo.

Chakra del éter

Cuando se abre el quinto chakra se toma conciencia del elemento cósmico del éter y de la unidad subyacente de todo el espacio en el universo, como una cristalización de la energía de la conciencia. Se experimentan las cualidades del espacio, como la ligereza, la sutileza, la omnipresencia y la claridad, como condiciones vibratorias de la conciencia misma. Aparte, se pueden percibir sonidos sutiles y reconocer la estructura espacial oculta del universo. De igual manera, se entiende el trabajo del elemento cósmico del éter como la matriz tras todas las vibraciones en el universo.

Chakra de la mente o tercer ojo

Al abrirse el sexto chakra, el individuo es consciente de la mente cósmica y de la unidad de todas las mentes en el universo, como una cristalización de la energía de la conciencia. Se experimentan las cualidades de la mente, como la perspicacia, la creatividad, la discriminación y el desapego, como condiciones vibratorias de la conciencia misma. Se consigue la habilidad de integrar todos los elementos cósmicos, sus respectivos órganos y sus funciones a través de la actividad de una mente despierta. Además, se obtiene la maestría sobre la mente y se logra tener un flujo continuo de percepciones divinas. Se observa que todos lo que pensamos es una manifestación del principio cósmico de la mente.

Chakra de la conciencia

Al abrirse el séptimo chakra, se toma conciencia del Ser o la conciencia pura, como la única realidad subyacente del universo. Se experimenta los atributos de la conciencia, como el infinito, la inmortalidad, la paz  y la dicha, como si fueran atributos de uno mismo y la naturaleza subyacente del universo. Se obtiene maestría sobre la conciencia y se alcanza un estado de autorrealización al verse a todos los seres en uno mismo y a uno mismo en todos los seres. Se observa que todas las cosas son manifestaciones del Ser Supremo, que es la única realidad.

También existen señales generales del despertar de la energía sutil y las facultades, como experimentar sonidos sutiles, luces, visiones de deidades, entre otras cosas. Este tipo de experiencias se dan generalmente en la región del tercer ojo, aunque pueden darse antes de abrir un chakra en particular.

Experiencias y poderes psíquicos

Cada chakra puede brindar una conciencia de los niveles correspondientes del universo o diferentes mundos más allá de lo físico. Los subplanos correspondientes del universo astral, que resultan ser maravillosos más allá de lo que existe en el mundo físico, pueden volverse disponibles para nuestra experiencia. De igual forma, podemos ganar conocimiento del mecanismo sutil de la naturaleza, los sentidos, la fuerza vital, los procesos de la creación cósmica y los poderes que la dominan.

Cada chakra puede brindar una conciencia de los niveles correspondientes del universo o diferentes mundos más allá de lo físico.

Aun así, no todos los yoguis escogen explorar los mundos o las facultades relacionados con los chakras. Muchos jnanis o yoguis del camino del conocimiento, se esfuerzan por unirse en la unidad pura o el Absoluto. En su despertar apenas notan las distinciones de los chakras y de sus funciones. Ramana Maharshi ejemplifica esta opinión. Para él, existía un solo chakra o centro, el Ser, desde el cual aparecieron todos los fenómenos del mundo burdo y del sutil y los cuerpos aparecieron como imágenes en un espejo o burbujas en las olas del mar.

Apertura prematura de los chakras

Abrir los chakras requiere de la pureza del cuerpo, del corazón y de la mente. No puede darse ni de manera obstinada, ni a la fuerza, tampoco puede lograrse en un estado de perturbación emocional. Los intentos de despertar la kundalini sin haber purificado primero el cuerpo y la mente, a menudo, da lugar a disturbios de la mente o de la fuerza pránica, lo que da como resultado la visión de experiencias ilusorias. Por esta razón, la literatura yóguica tradicional recomienda encarecidamente un estilo de vida correcto (como una dieta vegetariana y el control de la energía sexual) y una actitud correcta (como la no violencia, el desapego y otras prácticas encarnadas en los yamas y niyamas).

Es posible vivir experiencias aberrantes con la kundalini o con los chakras, aunque muchas de ellas, llamadas despertares prematuros, son en realidad perturbaciones nerviosas o mentales de naturaleza ordinaria. Si la mente no ha sido purificada, podría darse una actividad elevada de los chakras inferiores, que acompañan el incremento del impulso físico correspondiente. Es por ello que los textos del yoga afirman que los seres de naturaleza asúrica o altamente egoísta solamente pueden abrir los chakras hasta el ombligo, pero sus experiencias estarán arruinadas y el funcionamiento de sus chakras se verá afectado.

Los límites de los sanadores

Algunos sanadores pueden tener la habilidad de afectar las contrapartes físicas de los chakras con ayuda externa o energías psíquicas, que podrían ser de ayuda para tratar varios desbalances físicos o emocionales, pero el verdadero despertar de los chakras no puede ser logrado por alguien ajeno a nosotros mismos. Ninguna otra persona, máquina o un objeto puede abrir tus chakras en su nivel yóguico de funcionamiento. El uso de ciertas dietas, hierbas o cristales puede ser de utilidad al preparar el camino para abrir los chakras, pero estos son simples apoyos externos. No pueden abrir los chakras más de lo que las asanas pueden producir la meditación. Un gurú o alguien con la conciencia interna despierta puede ofrecer una guía o una experiencia para iniciarnos, pero no puede hacer el trabajo por nosotros. Abrir los chakras realmente exige que el adepto practique yoga por años o, inclusive, diferentes vidas para lograrlo y se origina desde prácticas profundas del pranayama, los mantras y la meditación.

Ninguna otra persona, máquina o un objeto puede abrir tus chakras en su nivel yóguico de funcionamiento.

Además, debemos entender que abrir los chakras no es un fin en sí mismo, sino una parte del proceso de autorrealización, que ocurre primero al entregarnos a lo Divino (bhakti o devoción) o al investigar nuestra propia naturaleza (jnana o conocimiento). Las tendencias actuales de enfocarse en los tecnicismos de los chakras en vez del desarrollo de la devoción o la sabiduría demuestran que no hemos entendido en qué consiste la práctica espiritual. Esta corriente es comparable a preocuparse más por la fisiología del estómago que por la calidad de la comida con la que nos alimentamos. Los chakras son mapas. Nos enseñan el camino y nos indican los desvíos por donde nos podríamos perder. Lo que es importante es que nos conectan con esa meta que todos andamos buscando.

Siddhis

Las tradiciones yóguicas hablan de varios siddhis o poderes yóguicos, como la levitación o volverse tan grande o pequeño como uno desee. Mientras los chakras se abren, se pueden experimentar estos poderes en el cuerpo sutil. Dichos siddhis se relacionan directamente con el cuerpo sutil, el cual, como materia sutil, es por completo maleable. Es casi imposible llevar estos siddhis al cuerpo físico, por lo burdo y denso que es y, en todo caso, este no es el objetivo de las prácticas del yoga.

Asimismo, hay muchas energías sutiles que existen entre la conciencia física ordinaria y el despertar verdadero de la kundalini y los chakras. No deberíamos considerar ninguna experiencia extraordinaria como una experiencia de iluminación o kundalini. Las visiones, las experiencias extracorporales, los trances, los sueños místicos, el genio, la inspiración por distintos motivos y otros estados similares, a menudo se originan en otras partes de la mente y no son necesariamente experiencias espirituales. Incluso cuando sean legítimas, tales experiencias se quedan cortas en comparación con el despertar de la kundalini y, en definitiva, no deberían confundirse con la autorrealización, que requiere el desarrollo completo de nuestra conciencia, no entregarse a una entidad o experiencia fuera de nosotros mismos.

Acerca del maestro

Dr. David Frawley (Pandit Vamadeva Shastri) D. Litt., Padma Bhushan is a western born teacher or guru... Leer más

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