Sthira y Sukha: estabilidad y dicha

El ritmo es esencial a la vida, en cada momento. La tierra gira en torno al sol a un ritmo majestuoso. Las mareas suben y bajan, las células de todos los seres vivos resuenan al compás que marca la naturaleza. Los pulmones y el corazón trabajan rítmicamente, los intestinos generan ondas peristálticas y el cerebro genera ondas cerebrales. Se relacionan intrínsecamente unas con otras y con el ambiente que los rodea. El ritmo del universo (rtam) se manifiesta en nuestro pequeño mundo como rtu, “la estación” o “el tiempo ideal para cada propósito espiritual”.  

Al igual que todos los organismos, los seres humanos precisamos ritmo para funcionar bien, pero la mayoría de nosotros ignoramos los ritmos internos y externos de nuestro prana, que son centrales para nuestro bienestar. Prana es la fuerza vital, el equivalente al chi en la medicina oriental. Como un hilo de perlas, entreteje el cuerpo, la mente y el espíritu en una única hebra de respiración y permite que actúen juntos como un solo organismo. Pero, en lugar de prestarle atención al ritmo de nuestro prana, intentamos crear nuestro propio tempo artificial. Aghori Vimalananda solía decir que “los occidentales llevan a sus dioses en sus muñecas”, esto significa que permitimos que una versión artificial y arrítmica del tiempo, marcada por un reloj, regule nuestra vida. Agendamos nuestra vida en exceso, nos apuramos por todo y permitimos que las tareas diarias se apoderen de nuestras noches y fines de semana. Nuestro compromiso con un horario arbitrario altera el ritmo natural de prana, debilita nuestra fuerza vital y perjudica nuestra habilidad para adaptarnos a las exigencias que inevitablemente se cruzan en nuestro camino. 

Uno de los regalos del yoga y de su ciencia hermana, ayurveda, es su habilidad para generar una sensibilidad ascendente con respecto a nuestro propio prana, de modo que aprendamos a movernos en la vida con estabilidad (sthira) y dicha (sukha).

Uno de los regalos del yoga y de su ciencia hermana, ayurveda, es su habilidad para generar una sensibilidad ascendente con respecto a nuestro propio prana, de modo que aprendamos a movernos en la vida con estabilidad (sthira) y dicha (sukha). Estos dos términos en sánscrito son familiares para la mayoría de los estudiantes de yoga gracias a un aforismo citado habitualmente en el Yoga Sutra de Patanjali: sthira-sukham asanam. Se trata del sutra 2.46 que es comúnmente traducido como “[la] postura (asana) [debería ser] estable (sthira) y cómoda (sukha)”, pero en un sentido más literal significa “permanecer con determinación en un buen espacio”. Sin embargo, establecerse en un “buen espacio” solo es posible si tenemos un prana saludable. Cuando empezamos a imbuir nuestra vida, nuestra dieta y nuestras relaciones en sthira y sukha, preparamos el camino para una vida equilibrada y espiritual. 

Comencemos por echar un vistazo más cercano a este sutra. El primer término de yoga, sthira, puede significar “firme, compacto, fuerte, rotundo, estático, determinado y corajudo”. Etimológicamente, es una palabra que nace de la raíz “stha” que significa “estar de pie, firme, adoptar una posición”. 

El término de yoga sukha significa “feliz, bueno, alegre, encantador, tranquilo, agradable, amable, templado y virtuoso”. En el sentido literal es “buen espacio”, de las raíces su (bueno) y khan (espacio).  Originalmente, el término describía el andar suave que se experimenta en una carreta, o carroza, que posea ejes bien centrados en sus ruedas. Esta imagen sugiere que la producción de sukha implica un proceso dinámico. 

La última palabra, asana, proviene de la raíz as que implica “el acto de sentarse, permanecer, morar, habitar, estar presente”. Se enfatiza el hecho de estar presente y comprometido con cualquier actividad que se realice, durante el momento preciso en la que se esté llevando a cabo. 

Debido a que el interés principal de Patanjali consistía en desarrollar la absorción meditativa (samadhi), este sutra refería originalmente a la calidad de la postura de meditación, o postura sentada, del practicante. No obstante, muchos profesores de yoga actuales aplican este concepto a todas las posturas. Si bien es cierto que alcanzar la estabilidad y la dicha en una postura es la base de la práctica de asanas, este sutra también es la base de una valiosa guía para vivir a ritmo con nuestro prana. Cultivar sthira y sukha a lo largo de los días y las estaciones de nuestra vida establece el fundamento para cumplir por completo nuestras aspiraciones espirituales, lograr nuestras metas terrenales y sobrellevar los cambios y dificultades que inevitablemente lleguen a nuestra vida. 

EN EL TAPETE DE YOGA

Ya que las posturas físicas son el aspecto más conocido del yoga, consideremos primero cómo se siente cultivar estas dos cualidades, sthira y sukha, en nuestra práctica de asanas.

Sthira es la habilidad de “permanecer estable” en una asana, de mantener el cuerpo, la energía y la mente en equilibrio durante un largo periodo. Esta capacidad es conocida como asana sthiti, que puede traducirse como “habitar una asana” o “firmeza en una asana”. La verdadera asana sthiti sucede cuando los músculos están activados de manera uniforme, sin rigidez y libres de tensión; cuando la cadencia de la respiración se vuelve rítmica; cuando la mente se encuentra paciente y vigilante, observando lo que emerge momento a momento.

En la práctica de asanas, sukha o el “buen espacio”, es la comodidad que sucede cuando las articulaciones y los huesos se alinean con armonía o cuando los músculos están libres de tensión en una práctica de asana. En un nivel energético, sukha se manifiesta en un flujo fácil de respiración y en una circulación balanceada de prana (fuerza vital). Mentalmente, este “buen espacio” se materializa como una cualidad meditativa de alegría, satisfacción y consciencia del ambiente. 

Permanecer con resolución en el “buen espacio” es la base para una meditación fructífera, y es también la clave para una vida satisfactoria, gratificante y espiritual.

La imagen clave que debemos fijar en la mente es la de “la inercia positiva”, en la que sthira y sukha trabajan juntas para formar un estado duradero de equilibrio en todos los niveles del ser. Piensa en tu práctica de asana como si fuera un tipo de cuna a la que le dedicas toda tu energía y atención para nutrir la gracia dentro de lo más íntimo de tu ser. Llevar esta cualidad contigo durante todo el día, en medio de cualquier cosa que te suceda, es la clave para sacar al yoga del tapete e incorporarlo a todas las áreas de tu vida. Permanecer con resolución en el “buen espacio” es la base para una meditación fructífera, y es también la clave para una vida satisfactoria, gratificante y espiritual. Las piedras angulares de tu vida se establecen por la manera en que moldeas tus días, lo que comes y cómo lo haces, y la calidad de tus relaciones.

AUMENTA TU VITALIDAD

Prana es la energía que mueve la vida, el poder que anima el cuerpo, aviva la mente e ilumina el alma. Prana es la inspiración y la base de la vida. Es la mano segura sobre el timón, la voz sabia de un buen consejo, el deseo de una salud y armonía que sirvan como refugio en las tormentas de nuestro agitado mundo moderno. Debido a que la fuerza de prana vibra por debajo de todas nuestras experiencias, somos sabios al bailar al ritmo de su siempre cambiante canción. Crear un ritmo grácil en nuestra vida, mediante un uso hábil de la rutina es la forma más eficaz de reforzar el equilibrio que encontramos en nuestra práctica de yoga y de establecernos en sthira y sukha.

Sthira fluye cuando te estableces en una rutina que contiene cadencia y le de continuidad a tus días. Una rutina diaria y saludable, incluso una que sea minimalista, puede ser muy efectiva para motivar la estabilidad del flujo de prana. Levantarse antes del amanecer, espaciar las comidas de forma apropiada, e irse a la cama a tiempo, contribuyen a lograr una estabilidad constante de buena calidad.

Externamente, la rutina implica levantarse todos los días a la misma hora, acostarse a la misma hora y comer a la misma hora. Pero esto no significa que haya que hacer exactamente lo mismo todos los días.

Aunque la rutina es central para una vida basada en sthira y sukha, hay que cuidar que la rutina sea maleable para que no se convierta en otra demanda arbitraria. Externamente, la rutina implica levantarse todos los días a la misma hora, acostarse a la misma hora y comer a la misma hora. Pero esto no significa que haya que hacer exactamente lo mismo todos los días. ¿Pero qué significa no hacer exactamente lo mismo todos los días? Por ejemplo, levantarse antes del amanecer es una buena manera de ingresar al ciclo diurno en un estado alerta y despierto, pero también debes prestar atención a lo que te sucede particularmente cada mañana. Eso te mostrará la esencia y será la clave que utilices para determinar el ritmo de tu vida durante ese día en particular. 

Si te despiertas sintiéndote como si hubieras ganado un millón de dólares, puedes decidir que es un buen día para ir más allá de tus límites normales y para cumplir más objetivos de los habituales. Pero, si comiste una pizza de cinco quesos y bebiste un par de cervezas tarde en la noche, no te despertarás sintiéndote así. Y cuando esto suceda, reconoce que ese día no podrás cumplir con todo lo que tenías planeado. Si reconoces desde el principio que precisarás moverte a un ritmo más lento, y si estás alerta a lo que tu cuerpo necesita mientras recobra su equilibrio y se desintoxica, lograrás restaurar tu nivel normal de energía al día siguiente.

La clave consiste en prestar atención y responder de acuerdo a cómo te sientes en cada momento, en vez de imponer una estructura que provenga del exterior. Si prestas atención, podrás sentir cuál es el ritmo de vida adecuado para cualquiera de tus días. Y el ritmo es crucial. Si estás corriendo una maratón y te esfuerzas por ir a toda velocidad en los primeros 100 metros, será casi imposible que termines la carrera. Muchas personas parecen no entender esto, creen que pueden extender su ser en todas direcciones de forma ilimitada. Si sobrecargas tu cuerpo y tu mente constantemente terminarás habitando en el gemelo malvado de sukha, conocido como dukha o el “espacio malo”. Te sentirás cada vez más exhausto, reaccionario e impaciente, y con el tiempo colapsaras. 

Nuestras vidas aceleradas y la prevalencia de las enfermedades relacionadas con el estrés como el insomnio, la ansiedad y los problemas cardíacos dejan claro que crear un “buen espacio” en nuestras agendas destinado a descansar y relajarnos puede, literalmente, salvarnos la vida. Puedes trabajar durante muchas horas y hacer malabares con tus tareas exigentes sin agotar y desestabilizar tu energía vital si incorporas periodos de descanso y relajación en tu día. Aléjate de tu escritorio y camina una vuelta de manzana. Puedes hacer una relajación sistemática cada tanto. Cuando la presión empieza a subir, relaja tu abdomen y haz una serie de respiraciones suaves y profundas. Disfruta del contacto naturaleza siempre que puedas. Armonizar tu cuerpo, respiración y mente con los ritmos espontáneos de la naturaleza es una manera muy poderosa de establecerte en el “buen espacio”.  

NUTRIR EL CUERPO Y LA MENTE

Ayurveda considera que alimentarse es la actividad más importante porque la comida digerida de forma apropiada nutre nuestros tejidos, los cuales, a su vez, nutren nuestra mente y nuestras emociones. Las señales de sthira y sukha en nuestros hábitos alimenticios incluyen el bienestar físico, la energía sostenida, la estabilidad emocional y una mente enfocada. Impulsar a sithra a través de una dieta se reduce a comer con regularidad, ya que tanto al cuerpo como al prana les encanta alimentarse todos los días en momentos similares y con porciones semejantes. 

Espaciar las comidas de forma apropiada es otra clave para lograr una energía sostenible y placentera. Al contrario de algunas teorías contemporáneas que sugieren que comer poco a lo largo de todo el día es la mejor forma de arribar al peso ideal, ayurveda recomienda periodos diarios de ayuno. La mayoría de las personas necesitan al menos tres horas entre comidas para darle tiempo al cuerpo para digerir completamente, asimilar los nutrientes, procesar y eliminar los productos residuales y las toxinas. Es recomendable beber té de hierbas o agua tibia entre las comidas para ayudar al cuerpo durante el proceso de digestión y desintoxicación. Las personas que trabajan de día deberían realizar sus ingestas más importantes durante el desayuno y el almuerzo; en especial las mujeres, ya que su producción y equilibrio hormonal se ven beneficiados por la ingesta de proteínas y grasas saludables que proveen estas comidas sustanciales. 

Mantén una dieta sencilla y sigue un par de principios básicos. Limita tu ingesta de azúcar y sal (la mayoría de las personas consumen estas sustancias en exceso). Al momento de alimentarte presta atención, no comas cuando estés hablando, conduciendo, trabajando o mirando televisión. Mastica bien los alimentos. Estos consejos son todos muy sencillos, tan simples que las personas tienden a ignorarlos y a incluir prácticas complicadas en sus dietas. Estas simples recomendaciones son el pilar de una base estable. Si tus cimientos no se encuentran estables, puedes consumir todo tipo de suplementos alimenticios extravagantes, practicar diferentes tipos complejos de yoga, pero la estabilidad sostenible siempre te eludirá.  

Por último, pero no por eso menos importante, procura alimentarte con productos que provengan lo más directamente posible de la granja. Cuando hablamos de comer para vivir, queremos decir que aquello que nos sostiene no es el alimento en sí mismo ni su forma física, sino el prana que contiene adentro suyo. La calidad del prana que asimilamos y, por ende, el relativo caos o armonía del cuerpo y la mente, está determinado por la calidad de la comida que ingerimos. Mientras que la comida chatarra representa al prana caótico supremo, los alimentos naturales, simples y puros son proveedores de prana balanceado y beneficioso que ayuda a mantener el cuerpo y la mente estables, y bien nutridos.

Además de ofrecer una frescura superior y un mejor sabor, comer lo que se produce en las granjas que promueven prácticas sustentables, humanas y respetuosas es un medio para construir sukha en una comunidad más amplia, mientras enriquecemos nuestra dieta con la energía positiva que contienen los alimentos producidos de manera consciente. Por el contrario, cuando consumimos alimentos que fueron cultivados, preparados o producidos de forma insensible, violenta, ambiciosa o iracunda, absorbemos esa negatividad. La negatividad en la comida perturba la mente. Nunca cocines cuando estés enojado, deprimido o asustado ya que transferirás esta energía a la comida que estás preparando. La comida que nos nutre más profundamente es aquella que preparada con amor. Por este motivo no existe nada mejor que la comida casera. La digestión va mucho más allá de lo que comemos, se extiende a todos los aspectos de nuestras vidas sociales y familiares. 

EL YOGA DE LAS RELACIONES

La vida nos exige una relación perpetua con el mundo. Nuestra propia existencia depende de una ingesta regular de comida, agua, luz, sonido, amor y otros nutrientes que fluyen hacia nosotros desde fuentes externas. A su vez, cada uno de nosotros ejerce una influencia en el entorno al comunicarse, moverse, excretar, crear, y realizar todas las actividades de la vida diaria. Si perturbamos el equilibrio de estos intercambios, perturbaremos también las bases de nuestro ser. 

Dado que la vida es relación, la estabilidad, la armonía, la felicidad o la infelicidad de nuestra propia vida dependerá de lo bien o mal que nos relacionemos con nuestro entorno y con las personas que nos rodean. Las asociaciones interpersonales saludables son centrales para una vida sana. Estudios científicos de todas partes del mundo sugieren que las personas solteras corren más riesgo de sufrir algún tipo de enfermedad; las parejas casadas y sus niños incluso pueden sufrir menos de caries y tienen encías más saludables que los miembros de familias divorciadas o en duelo. Además, estudios recientes sobre qué factores crean la felicidad dejan claro que la riqueza, la juventud y la educación no afectan tanto a la felicidad como los lazos fuertes con la familia y el círculo de amistades.

“El yoga tiene el propósito de hacer de cada hogar, un hogar feliz” nos dice.

Aghori Vimalananda ofrece un gran consejo para crear sthira y sukha en nuestras relaciones. “El yoga tiene el propósito de hacer de cada hogar, un hogar feliz”, nos dice. “Cuando todos los miembros de la familia están dando lo mejor de sí para unir a la familia y lo logran con éxito, ese es el verdadero yoga. Y no quiero decir que sea necesariamente la familia en la que naciste o la que formaste al casarte, porque con quien sea que convivas será tu familia. Como decimos en sánscrito, ‘vasudeva kutumbam’, todos somos miembros de la familia de Dios”. Nuestra familia es nuestra tierra. Es nuestro cimiento, nuestro apoyo, el suelo donde caminamos, vivimos y en el cual confiamos. 

Todos sabemos, por experiencia propia, que alcanzar la felicidad y la armonía en nuestras relaciones puede ser un gran desafío. A menudo, nuestras relaciones primarias son las que resultan más desafiantes, pero por este motivo son también las que nos brindan la oportunidad de cultivar las cualidades de la estabilidad sabia y la aceptación espaciosa, libres de expectativas egocéntricas sobre cómo deberían ser las cosas. 

Las relaciones siempre requieren de paciencia. Tal como expresa el dicho tradicional indio, “la paciencia es la madre de todo conocimiento”. La paciencia implica resistencia, permanencia en el poder, persistencia, fortaleza y serenidad. Podrás tener estas cualidades solo si existe una parte de ti que se encuentre estable; mientras vayas adquiriendo la habilidad para crear paciencia en ti mismo, irás construyendo estabilidad. Ambas se estimulan una a la otra, porque la paciencia es un aspecto de la estabilidad. Por lo tanto, al desarrollar sthira en tu práctica de yoga, en tu estilo de vida y en tu dieta, te será mucho más fácil ser paciente con tu familia, tus amigos y tus colegas. De forma similar, promover sukha en tus relaciones es un proceso constante, que se adquiere poco a poco con pequeños actos de bondad, gratitud, perdón, imaginación, humor y alegría. 

Ninguna de estas sugerencias están destinadas a ser agregadas a una lista de lo que debemos o no debemos hacer, no se trata de otra simple receta para vivir bien. El yoga y ayurveda son herramientas para la vida, son tradiciones alquímicas dedicadas a transformar la base de metales de nuestra caótica vida en el oro de la salud, la felicidad y la sabiduría. Estas y otras prácticas son guías sencillas para crear un entorno favorable, tanto interna como externamente, para despejar las nubes de confusión que obstruyen la percepción directa de nuestra esencia y nuestra naturaleza más profunda. Cada vez que pisamos nuestro tapete de yoga o nos sentamos a meditar, estamos cultivando sthira y sukha. Al trasladar estas cualidades a nuestro estilo de vida, dieta y relaciones, podremos movernos al ritmo de nuestra vida con estabilidad y dicha, y nuestra habilidad de permanecer firmemente en la experiencia del yoga también madurará dentro nuestro.   

El doctor Robert Svoboda enseña en Estados Unidos, pero pasa la mayor parte de su tiempo en India y otros sitios. Su agenda está disponible en drsvoboda.com.

Scott Blossom, Lac, vive en Berkeley, California, con su esposa, Chandra, y su hija, Tara. Visita shunyatayoga.com para consultar sus horarios de clase.

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During and after his formal ayurvedic training in India, Robert E. Svoboda’s mentor, the Aghori Vimalananda,... Leer más

Acerca del maestro

Scott is a Traditional Chinese Medical practitioner, Shadow Yoga teacher, and Ayurvedic Consultant. He... Leer más

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