Las emociones no son ni para controlarse, modificarse y ni siquiera entenderse, son para sentirse. Cuando lo hacemos, son nuestras grandes maestras. El tema es que esto es a veces incómodo y nadie nos ha enseñado cómo estar en esa incomodidad sin creer que hay "algo malo" en nosotros.
Clasificamos nuestras experiencias emocionales en buenas y malas, positivas y negativas. Queremos más de lo que consideramos positivo y rechazamos lo que nos parece negativo. Pero... aunque salgamos corriendo al lado contrario, esas emociones allí están.
El dolor es inherente al ser humano. Nos duele la pérdida de un ser querido, nos duele la enfermedad, nos duele el cuerpo. Todas las emociones son inherentes a nuestra condición humana. Entonces, para tener una experiencia real, satisfactoria, vibrante y profunda de la vida y nuestro propio ser debemos hacer consciencia de esto y dejar de tratar de todo eso: controlarlas, cambiarlas o entenderlas.
¿Qué podemos hacer entonces? Vivirlas. Sentirlas. ¿Cómo podemos hacer esto? Con nuestro cuerpo. Las emociones rechazadas y no experimentadas se "guardan" en nuestros músculos y órganos internos. Al poner el cuerpo en movimiento con Kundalini Yoga permitimos que estas emociones que han tomado la forma de bloqueos y tensiones se liberen. Kundalini Yoga provee un entorno seguro para este proceso mediante el cual podrás transformar esa energía acumulada y bloqueada en energía vital y reparadora.
En esta serie de clases nos enfocaremos en la acumulación energética que algunas emociones crean en nuestros músculos, órganos, glándulas y canales sutiles para permitir que emerjan y así podamos metabolizarlas y que ese cúmulo energético se transforme en relajación, salud, creatividad, determinación, alegría y consciencia del presente. Mi sugerencia es que abordes estas clases con paciencia y enfocándote en el proceso y no en un resultado específico, recuerda en cada paso que el propósito es adquirir herramientas seguras para habitar tu presente emocional, aún en su incomodidad. Con constancia adquirirás maestría sobre estas prácticas e incrementarás tu sensación de fluidez interior, estabilidad y paz. Te establecerás con confianza en el presente y te abrirás al flujo natural de la vida en ti. Este flujo se traduce en salud, tranquilidad y felicidad.