Es verdad que a medida que pasan los años sufrimos las consecuencias del tiempo y la edad: los músculos y articulaciones tienden a endurecerse limitándonos los movimientos cotidianos. El dolor de espalda es una de las dolencias más comunes en la vida adulta, nuestra postura ya no es lo que era antes. Notamos los hombros caídos y la espalda redondeada, generalmente nuestra salud se deteriora y se manifiesta con sÍntomas de alta presión, problemas al corazón y falta de control en nuestra vejiga o incontinencia.
Estas son realidades, pero tenemos herramientas para controlar, mejorar y hasta cambiar completamente la situación. Si comienzas una rutina diaria de ayuda a tu cuerpo y mente, podrás notar los resultados profundos y muy rápidos. En estas clases dedicadas específicamente a cada uno de estos pesares que surgen con la edad, podrás presenciar cómo tu cuerpo se transforma.
Sentirás más flexibilidad y movimiento, más fuerza en tu cuerpo cuando haces tus tareas diarias, tu postura cambiará y te sentirás más erguido y en control de cada paso. Quizás en la visita con tu doctor verán como tu presión sanguínea ha bajado y las visitas al baño son menos frecuentes. Lo importante es hacer algo cada día, y en estas clases tienes la variedad para no aburrirte.